Lo que me inspira a matar, aparte de ver la reacción de las víctimas ante la muerte, es que tú leas lo que escribo. En cuanto a mí, ¿qué puedo decir? Podría ser cualquiera; tu vecino, tu compañero de trabajo, de estudios... Quizá he pasado frente a ti caminando con amigos como una persona muy normal. ¿Has pensado en que cualquier persona que consideres normal, amigo, conocido... puede ser un asesino? En fin, no es que quiera causar paranoia a mis lectores; mis queridos lectores. Esto que hago es arte, la escritura es un arte. Todos buscan inspiración, yo la encuentro asesinando. Dime, ¿alguna vez te habías sentido incómodo porque alguien te pidiera que fueras su inspiración?

sábado, 30 de enero de 2010

No me culpen


Acabaron las vacaciones. De vuelta a lo cotidiano. Ayer fui como invitado a la casa de una amiga. Me recuerda mucho a alguien, no sé a quien. La conozco desde hace un tiempo, y parece que le atraigo. Encaja muy bien dentro de lo que se define como una buena persona. Es divorciada, tiene 2 hijos espectaculares. Sería bueno entablar algo más que una amistad, sólo para divertirme. Siento interés por ella, o al menos eso creo. Nunca he podido diferenciar un sentimiento, si es que los tengo. Siempre me he preguntado qué pasa dentro de mí que no me permite sentir o saber qué siento. Es una de mis frustraciones.
Me pregunto si los demás son como yo e inventan que tienen sentimientos mientras no es así. Todos mentimos. Yo lo hago a diario y no me importa si me descubren.
Todo esto de la mente resulta muy atractivo. Puedes hablar años con una persona y creer que es tu mejor amigo, pero nunca sabrás realmente quién es. Yo, a diferencia tuya, en un momento puedo conocer a quien sea. Enserio, se puede llegar a conocer a una persona muy bien mientras la matas. La reacción ante la muerte dice mucho de la persona. Soy muy sociable si lo ves de esta manera; me gusta conocer gente. Lo malo es que no siempre hay la oportunidad de conocer personas. No me agrada que esas oportunidades se presenten solo cuatro o cinco veces al año, pero eso es lo que lo hace especial. Si fuese algo cotidiano se tornaría aburrido. Al principio sí, maté 30 en un año. Me cuesta trabajo pensar que no me descubrieron. Pero después me calmé. Soy como un niño al que sus papás le compran un videojuego. Primero lo jugará mucho, después, con el tiempo, le irá aburriendo hasta que lo deje de jugar. Como dicen, la vida es un juego. Un juego que yo no elegí jugar, cuando nací ya estaba ahí.


2 comentarios:

  1. Qué cosa más atractiva.

    Gracias por brindar éste tipo de lecturas, aunque no lo creas, y pienses que es una locura... hay muchos en el mundo que se alimentan de ellas.

    ResponderEliminar