Lo que me inspira a matar, aparte de ver la reacción de las víctimas ante la muerte, es que tú leas lo que escribo. En cuanto a mí, ¿qué puedo decir? Podría ser cualquiera; tu vecino, tu compañero de trabajo, de estudios... Quizá he pasado frente a ti caminando con amigos como una persona muy normal. ¿Has pensado en que cualquier persona que consideres normal, amigo, conocido... puede ser un asesino? En fin, no es que quiera causar paranoia a mis lectores; mis queridos lectores. Esto que hago es arte, la escritura es un arte. Todos buscan inspiración, yo la encuentro asesinando. Dime, ¿alguna vez te habías sentido incómodo porque alguien te pidiera que fueras su inspiración?

viernes, 2 de abril de 2010

Enfermo

No es la primera vez que salgo con ella. Pero esa vez definitivamente fue diferente. No sé por qué me llama la atención. Hablamos y hablamos por horas sin aburrirnos. Aunque, bueno, ella habla y yo escucho. Nunca sé qué decirle. He vivido muchas cosas, pero creo que muchas de esas cosas es mejor que no lo sepa.
Hoy he pasado la mayor parte del tiempo pensando en ella, quizá la invite a salir después. Cuando estoy mucho tiempo sin ella siento que algo me falta. Me resulta raro que al estar a su lado me es indiferente. Sólo me afecta cuando no está ahí.
No sé si pensar que todo estaría mejor si no la hubiera conocido. Es algo inexplicable estar a su lado. Aunque una de las palabras que podrían encontrarle explicación es: tonto. No puedo hacer nada para cambiar lo que siento. Lo que sé es que puedo hacer dos cosas: mejorarlas o empeorarlas. Pero ¿qué las mejoraría y qué las empeoraría? Estas confusiones y ese sentimiento es de lo más incómodo. Desde muy temprana edad estaba consciente de que yo no era normal, pero eso no me detuvo e hice creer a quienes me rodeaban que era alguien común, aunque siempre sospechaban que yo era algo extraño, pues a veces no sabía cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Hay momentos en los que un gesto (o la falta de uno) puede hacer la diferencia en una relación.
Ahora he vuelto a no saber cómo reaccionar. Esta vez es diferente, empiezo a sentir algo dentro de mí y no es una enfermedad física, pero causa las mismas ganas de vomitar.