No es la primera vez que salgo con ella. Pero esa vez definitivamente fue diferente. No sé por qué me llama la atención. Hablamos y hablamos por horas sin aburrirnos. Aunque, bueno, ella habla y yo escucho. Nunca sé qué decirle. He vivido muchas cosas, pero creo que muchas de esas cosas es mejor que no lo sepa.
Hoy he pasado la mayor parte del tiempo pensando en ella, quizá la invite a salir después. Cuando estoy mucho tiempo sin ella siento que algo me falta. Me resulta raro que al estar a su lado me es indiferente. Sólo me afecta cuando no está ahí.
No sé si pensar que todo estaría mejor si no la hubiera conocido. Es algo inexplicable estar a su lado. Aunque una de las palabras que podrían encontrarle explicación es: tonto. No puedo hacer nada para cambiar lo que siento. Lo que sé es que puedo hacer dos cosas: mejorarlas o empeorarlas. Pero ¿qué las mejoraría y qué las empeoraría? Estas confusiones y ese sentimiento es de lo más incómodo. Desde muy temprana edad estaba consciente de que yo no era normal, pero eso no me detuvo e hice creer a quienes me rodeaban que era alguien común, aunque siempre sospechaban que yo era algo extraño, pues a veces no sabía cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Hay momentos en los que un gesto (o la falta de uno) puede hacer la diferencia en una relación.
Ahora he vuelto a no saber cómo reaccionar. Esta vez es diferente, empiezo a sentir algo dentro de mí y no es una enfermedad física, pero causa las mismas ganas de vomitar.
Hoy he pasado la mayor parte del tiempo pensando en ella, quizá la invite a salir después. Cuando estoy mucho tiempo sin ella siento que algo me falta. Me resulta raro que al estar a su lado me es indiferente. Sólo me afecta cuando no está ahí.
No sé si pensar que todo estaría mejor si no la hubiera conocido. Es algo inexplicable estar a su lado. Aunque una de las palabras que podrían encontrarle explicación es: tonto. No puedo hacer nada para cambiar lo que siento. Lo que sé es que puedo hacer dos cosas: mejorarlas o empeorarlas. Pero ¿qué las mejoraría y qué las empeoraría? Estas confusiones y ese sentimiento es de lo más incómodo. Desde muy temprana edad estaba consciente de que yo no era normal, pero eso no me detuvo e hice creer a quienes me rodeaban que era alguien común, aunque siempre sospechaban que yo era algo extraño, pues a veces no sabía cómo reaccionar ante ciertas situaciones. Hay momentos en los que un gesto (o la falta de uno) puede hacer la diferencia en una relación.
Ahora he vuelto a no saber cómo reaccionar. Esta vez es diferente, empiezo a sentir algo dentro de mí y no es una enfermedad física, pero causa las mismas ganas de vomitar.