Lo que me inspira a matar, aparte de ver la reacción de las víctimas ante la muerte, es que tú leas lo que escribo. En cuanto a mí, ¿qué puedo decir? Podría ser cualquiera; tu vecino, tu compañero de trabajo, de estudios... Quizá he pasado frente a ti caminando con amigos como una persona muy normal. ¿Has pensado en que cualquier persona que consideres normal, amigo, conocido... puede ser un asesino? En fin, no es que quiera causar paranoia a mis lectores; mis queridos lectores. Esto que hago es arte, la escritura es un arte. Todos buscan inspiración, yo la encuentro asesinando. Dime, ¿alguna vez te habías sentido incómodo porque alguien te pidiera que fueras su inspiración?

jueves, 14 de enero de 2010

¿Matar o no matar?


No he matado a nadie últimamente. He estado ocupado con otras cosas. Prefiero no matar conocidos (aunque a veces quisiera) dado que eso me involucra más notablemente en los asesinatos. Ayer fui a los bordes de mi colonia, son muy pobres y la gente es realmente ignorante, además que no conozco a nadie que viva por ahí. Ese sería un buen lugar para comenzar.
Hace un tiempo me prometí a mí mismo no matar a nadie a menos que se lo mereciera. Pero hay sobrepoblación y un ignorante no vale mucho. ¿O darías tu televisor por él?
El primer tipo que maté fue un testigo de Jehová. Decía que el fin del mundo estaba cerca, que yo debía buscar la salvación leyendo la Biblia. No sé qué haría sin la Biblia, Jehová se convirtió en una especie de ídolo, ¿quién más sádico que el creador de todo?
¿Sabe?, le dije, tiene usted razón, Jehová está en mi corazón y lo aceptaré. Haré lo que dicte mi corazón. Mi corazón dictaba: mátalo, a él y a su familia.
Descubrí donde vivía y durante la noche lo asesiné. No me sorprendió que no tuviera esposa ni hijos; nadie soporta a un tipo que carga siempre una Biblia y va de casa en casa tratando de convencerte, como dijo Jorge Carlin: "De que hay un hombre invisible viviendo en el cielo, que mira todo lo que haces cada minuto de cada día y el hombre invisible tiene una lista especial de diez cosas que no quiere que hagas. Y si haces cualquiera de esas diez cosas, tiene un lugar especial lleno de fuego y cenizas y tortura y angustia, a donde te mandará a vivir y sufrir y quemarte y ahogarte y gritar y llorar por siempre jamás hasta el fin de los tiempos... ¡Pero te ama!"
En fin
, después de matarle salí de su casa (era de noche, por cierto) y no había nadie. Llegué caminando a mi hogar despeinado y con la ropa sucia. Fue un completo desastre ese asesinato. Igual nunca se pueden mostrar sólo triunfos.
Después de eso descubrí lo que verdaderamente me apasionaba. Lo repetí muchas veces con toda clase de personas. Hombres, mujeres, ancianos, niños... y de lo único que me arrepiento es de no haber asesinado a muchos más cuando podía. Cada vez es más difícil evitar a la policía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario